La jornada estuvo marcada por un ambiente de alegría, sencillez y fraternidad. Hubieron juegos tradicionales como: carrera de sacos, el trompo, rayuela, entre otros. Este día marcado en un contexto social y económico que nos interpela a vivir con responsabilidad y conciencia, celebramos que haya sido posible disfrutar de un espacio enriquecedor, sin recurrir a grandes gastos, pero con una gran riqueza en afecto, cercanía y valores. Expresar nuestro más sincero agradecimiento por la hermosa jornada vivida, en definitiva, este Día de la Familia fue mucho más que una celebración: fue una expresión concreta de los valores que nos definen como institución —la austeridad, la solidaridad, el espíritu comunitario, el clima de familia— y una oportunidad para seguir fortaleciendo los lazos que nos unen.
Deseamos resaltar, con particular gratitud y emoción, el gesto solidario que hizo posible la donación y preparación de 10 canastones, los cuales fueron entregados mediante rifa entre las familias participantes. Este acto generoso nos evoca el pasaje bíblico de la multiplicación de los panes y los peces (Juan 6,11), y nos recuerda que cuando compartimos con el corazón, incluso lo más sencillo puede transformarse en abundancia.
Fue un testimonio vivo de comunidad, generosidad y fe, y una muestra concreta de que juntas/os, podemos construir y sostener una red de apoyo fraterna y solidaria.